Se lustra Señor

Text: Elizardo Martínez Vilas (Marvil)
Musik: Enrique Alessio/Eduardo del Piano
Jahr: 1946

Se lustra Señor

Con sus ropitas viejas, curtido por el sol,
la vida lo tratado con todo su rigor.
Siempre en la misma esquina, voceando su pregón:
¡Señor aquí se lustra, mejor que en el salón!

Conozco su historia y sé de su valor;
que cierto día el padre no regresó al hogar
y que él, sin decir nada, se hizo ese cajón,
y que en su casa nunca les ha faltado el pan.

¡Señor aquí se lustra!
¡Se lustra, Señor!…
Buscando una esperanza,
la vida así se amasa
de penas  y  dolor.
Y así todos los días,
así nos queme el sol,
ó el frío del invierno
nos hiele el corazón.

Y una mañana de esas, el viento de arrabal,
dejó un silencio extraño, allí junto al umbral;
y ya hace varios días no se oye su pregón:
¡Señor aquí se lustra mejor que en el salón!

Ayer fuimos a verlo, son cosas de contar…
Nos mira y se incorpora y así se pone a hablar:
Mamita, andá prontito, tréme mi cajón,
que aquí, Señor,  se lustra mejor que en el salón…

Y así como esta historia que acabo de contar,
así se amasa el alma humilde de arrabal.

Ich putze Schuhe Señor

In seinen verschliss’nen Sachen, von der Sonne verbrannt,
nahm ihn das Leben, mit aller  Härte ‘ran.
Immer an der selben Ecke, hört man seinen Ruf:
Señor, hier putzt man, viel besser als im Schuhputzsalon!

Ich kenne seine Geschichte und weiß von seinem Mut,
als eines Tags der Vater nicht mehr Nachhause kam,
da hat er stumm  die Kiste, zum Schuh’putzen  gebaut
und  sorgt mit seiner Arbeit, dass Brot daheim nicht fehlt.

Señor,  hier putzt man!
Hier wird geputzt,  Señor!
Für’s Hoffen will das Leben
Kummer und Schmerz als Preis.
Und so geht’s Tag für Tag,
mag  auch die Sonne sengen,
oder des Winters Kälte,
das Herz gefrieren lassen.

Der Windeshauch im Viertel, legte eines Morgens früh,
viel sonderbare Stille vor seiner Haustür ab,
und nun ist schon seit Tagen, sein Ruf nicht mehr zu hör’n:
Señor,bei mir hier putzt man, viel besser als im Salon!

Wir gingen gestern zu ihm, ich muß es euch erzähl’n,
er schaut uns an, erhebt sich und ruft der Mutter zu:
Mama, die Schuhputzkiste, geh’ hole sie mir schnell,
denn hier Señor, da putzt man, viel besser als im Salon!

Und so wie in der Geschichte,  die  ich grad’ hab’ erzählt,
wird in den Elendsklausen, die Menschenseel’ zum Knecht.